1934. Inauguración del Palacio de Bellas Artes.
El Palacio fue inaugurado el sábado 29 de septiembre de 1934, por el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez, quien era acompañado por su gabinete, el cuerpo diplomático, funcionarios públicos y los artistas Dolores del Río, Douglas Fairbanks y Ramón Novarro.

- El recinto ícono de la cultura nacional ha recibido a cantantes, actores y actrices de renombre internacional
- En la página oficial de YouTube del INBAL y en redes sociales se presentan videos, imágenes y datos curiosos del coloso de mármol.
Su historia es amplia y diversa, desde hace 86 años el Palacio de Bellas Artes (PBA) se mantiene como el recinto ícono de la cultura en México por los espacios dedicados a las diferentes disciplinas artísticas: teatro, danza, ópera, música, literatura y artes plásticas, principalmente, así como por su majestuosidad, arquitectónica.
La Secretaria de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) felicita este día al recinto que es sede de las compañías y agrupaciones artísticas más importante del país y recibido a grandes artistas mexicanos y extranjeros, quienes se han presentado en su fastuoso escenario para disfrute de sus públicos.
En el marco de la campaña “Contigo en la distancia”, cabe recordar que en su escenario se han presentado Maria Callas, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras, Teresa Berganza, Zubin Mehta, la Royal Philharmonic Orchestra, la Orquesta Filarmónica de Viena, Pina Bausch, Marilyn Horne, Mstislav Rostropóvich, Chavela Vargas, Joan Manuel Serrat, Juan Gabriel, Lola Beltrán, Jaime Sabines, Alondra de la Parra, Gustavo Dudamel y Elisa Carrillo; por mencionar algunos.
Asimismo, en este recinto se han brindado homenajes póstumos para reconocer el aporte a la vida cultural de artistas, así como a escritores de diferentes épocas, entre ellos Frida Kahlo, Agustín Lara, María Félix, Gabriel García Márquez, Carlos Monsiváis, Francisco Toledo, Juan Gabriel, Gilberto Aceves Navarro y José José, entre otros personajes.
Antiguo Teatro Nacional
Todo surge con la idea de reformar el antiguo Teatro Nacional, hacia el año 1900, aunque al mismo tiempo se pensaba en la construcción de un edificio que respondiera en forma adecuada a las necesidades de la época, en un lugar más apropiado.
El encargado de realizar la nueva edificación fue el arquitecto Adamo Boari, quien entregó los textos de anteproyecto en 1902 y el proyecto definitivo en 1904, destacando constantes en el programa arquitectónico y urbanístico que el gobierno de esa época maneja, como la edificación de obras monumentales en diversos lugares de la capital, además de las ideas del arquitecto italiano: un teatro moderno, con los sistemas de construcción más novedosos.
El teatro y su plaza ocuparon el predio donde se ubicaba el antiguo convento de Santa Isabel, limitado al norte por la calle de la Mariscala (avenida Hidalgo); al sur por la calle del Puente de San Francisco (avenida Juárez); al oriente por la calle de Santa Isabel (Eje Central), y por el Mirador de Santa Isabel o la Alameda (Calle Ángela Peralta) al poniente.
Utilizando un sistema constructivo de Boari, el cual consistía en el empleo de una estructura de acero para muros y techo, y una plataforma rígida de acero y concreto con poca profundidad de excavación. En los interiores utilizó el Art Nouveau, en la sala de espectáculos sería decorado con aplicaciones de cerámica y hierro bronceado, destacando flores naturales en el vestíbulo y hall.
La construcción inició en 1904 pero se vio interrumpida a partir de 1912, fecha en que cambian las condiciones del contrato del arquitecto Boari, hasta su salida del país en 1916. En esta etapa solo se había concluido todo el exterior, a excepción del recubrimiento de la cúpula. De 1917 a 1929 hubo dos intentos para reanudar los trabajos; en 1919 con Venustiano Carranza y en 1929 con Plutarco Elías Calles, pero se avanzó muy poco.
La etapa de terminación de construcción fue de 1930 a 1934, con el arquitecto Federico E. Mariscal como director de los proyectos de conclusión.
Entre todos los elementos de valor cultural que se encuentran en el Palacio, algo que no puede pasar desapercibido es su Sala Principal. En ella destaca su gran cortina de cristal, la cual contiene cerca de un millón de piezas de cristal opalescente, de 2cm cada una; siendo su decoración los legendarios volcanes que enmarcan el Valle de México: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. El paisaje es el mismo que podía admirarse desde las ventanas del Palacio Nacional a principios del siglo XX.